
El medio tiempo del Super Bowl volvió a trascender el espectáculo cuando Donald Trump reaccionó públicamente a la presentación encabezada por Bad Bunny. El político calificó el show como “absolutamente terrible” y “uno de los peores de la historia”, según publicaciones realizadas en sus redes sociales.
Trump también aseguró que el espectáculo “no tiene sentido” y que representaba una “afrenta a la grandeza de Estados Unidos”, cuestionando que el contenido no cumplía, a su juicio, con estándares de creatividad o excelencia.
Entre sus críticas, el exmandatario afirmó que “nadie entiende” lo que el artista dice en español y consideró inapropiados algunos elementos del baile para una audiencia familiar.
Diversos reportes señalan que Trump ya había expresado inconformidad con la elección del cantante incluso antes del partido, al calificarlo como una “terrible elección” que, según él, generaría división.
La reacción se dio minutos después del espectáculo, que había promovido mensajes de unidad cultural y representación latina. El contraste entre ambas posturas alimentó un nuevo debate político y social en torno al papel del entretenimiento como espacio de discurso público.
Analistas consideran que la controversia confirma que el medio tiempo del Super Bowl dejó de ser únicamente un evento musical para convertirse en un escenario donde convergen identidad, política y narrativa nacional.
Donald Trump se pronuncia en defensa de las infancia… por el medio tiempo de Bad Bunny. pic.twitter.com/nV2paCvfN7
— Carla Escoffié (@carlaescoffie) February 9, 2026





































