
La importancia de la salud mental ha aumentado en la agenda pública, debido al crecimiento de trastornos como ansiedad y depresión en diversos grupos poblacionales. Expertos advierten que la demanda de servicios de atención psicológica y psiquiátrica supera la capacidad actual del sistema de salud.
Según especialistas, la combinación de factores como estrés laboral, incertidumbre económica y aislamiento social ha incrementado la prevalencia de problemas emocionales. Las consultas por estrés crónico y agotamiento han crecido particularmente entre jóvenes y adultos activos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que uno de cada ocho personas en el mundo vive con un trastorno de salud mental, y en México se observa que menos de la mitad de quienes necesitan atención recibe tratamiento adecuado. Esto se debe, en parte, a la escasez de profesionales especializados y servicios accesibles en zonas rurales y comunidades marginadas.
Para profesionales de la salud, es esencial fortalecer programas preventivos, integrar la educación emocional desde la infancia y reducir el estigma asociado a buscar ayuda. Iniciativas comunitarias y campañas de concienciación han empezado a surgir en instituciones educativas y centros de trabajo, promoviendo herramientas de autocuidado y soporte psicosocial.
Autoridades sanitarias reconocen el desafío y aseguran que se trabaja en ampliar la atención, con énfasis en telemedicina y redes de apoyo, aunque organizaciones civiles consideran que se requiere mayor inversión y políticas públicas sostenibles.
La salud mental, concluyen expertos, no es solo la ausencia de enfermedad, sino un estado integral que influye en la calidad de vida, productividad y bienestar de las personas y sus comunidades.




































