
En 2025, México captó 61 791 millones de dólares en remesas familiares, lo que representa una reducción de 4.56 % respecto a 2024, cuando se recibieron 64 746 millones de dólares.
El Banco de México (Banxico) informó que el número total de envíos disminuyó 5.48 %, al pasar de 164.77 millones de operaciones en 2024 a 155.74 millones en 2025.
El monto promedio por transferencia, sin embargo, tuvo un ligero aumento de 0.97 %, pasando de 393 dólares a 397 dólares.
Analistas financieros señalan que el descenso de remesas refleja un mercado laboral más débil en Estados Unidos, principal origen de estos recursos para México.
La caída de los flujos también se vincula con un peso mexicano más fuerte frente al dólar, lo que reduce el valor real que tienen las remesas cuando se convierten a moneda local.
En los meses finales de 2025, la tendencia de disminución fue consistente. En noviembre, por ejemplo, los ingresos por remesas totalizaron 5 125 millones de dólares, una caída anual de 5.7 %.
Banxico detalló que el envío de remesas ha mostrado una desaceleración prolongada, algo que no se veía desde antes de la crisis financiera de 2008.
A pesar del descenso anual, en diciembre de 2025 las remesas crecieron 1.9 %, alcanzando 5 322 millones de dólares frente al mismo mes del año previo.
Las remesas son una fuente clave de divisas para México y un apoyo importante para los hogares que dependen de estos ingresos para gastos básicos.
Expertos advierten que esta caída de remesas puede afectar al consumo interno, especialmente en regiones con alta dependencia de estos ingresos desde Estados Unidos.
Para 2026, el contexto migratorio y económico en Estados Unidos seguirá siendo un factor determinante en la evolución de las remesas.

















































