
El virus puede tardar hasta dos semanas en presentar síntomas. Conoce las señales tempranas y cuándo una persona puede contagiar a otros.
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que sigue generando alertas sanitarias en distintos países. Aunque muchos asocian el contagio con síntomas inmediatos, el virus no actúa de forma instantánea.
Tras la exposición, el sarampión suele manifestarse entre 7 y 14 días después. En algunos casos, el periodo de incubación puede extenderse hasta 21 días.
Durante ese tiempo, la persona no presenta molestias visibles. Sin embargo, el virus ya se multiplica dentro del organismo.
Los primeros síntomas
Las primeras señales suelen confundirse con un resfriado intenso. La fiebre alta es uno de los síntomas iniciales más comunes.
También aparece tos seca persistente y congestión nasal. Los ojos pueden enrojecerse y presentar lagrimeo constante.
Un signo característico son las manchas de Koplik. Estas pequeñas lesiones blancas surgen dentro de la boca antes del sarpullido.
¿Cuándo aparece el sarpullido?
Entre el tercer y quinto día de síntomas aparece la erupción cutánea. El sarpullido inicia en el rostro y detrás de las orejas.
Después se extiende al cuello, el tronco y las extremidades. Las manchas son rojizas y pueden unirse formando placas más grandes.
La fiebre suele intensificarse cuando aparece la erupción.
Periodo de contagio
Una persona puede transmitir el virus cuatro días antes del sarpullido. También puede contagiar hasta cuatro días después de su aparición.
El virus se propaga por gotas respiratorias al toser o estornudar. Puede permanecer activo en el aire durante varias horas.
Prevención y riesgos
El sarampión puede provocar complicaciones graves, sobre todo en menores y personas no vacunadas. Entre ellas destacan neumonía, infecciones del oído y encefalitis.
La vacuna triple viral ofrece protección eficaz. Los especialistas recomiendan completar dos dosis para lograr inmunidad adecuada.
Ante fiebre alta acompañada de sarpullido, las autoridades piden acudir al médico. La detección temprana ayuda a evitar nuevos contagios.






































