Apatzingán, Michoacán.– En medio de una región golpeada por la violencia y la extorsión, el nombre de Miguel Torres, un tortillero de 52 años, ha comenzado a circular con fuerza en Apatzingán, envuelto en una historia que mezcla dolor, rumores y el profundo hartazgo de los pequeños comerciantes.
De acuerdo con versiones que circulan en la zona, la tortillería que Miguel levantó durante años fue incendiada luego de que se negara a pagar las llamadas “cuotas”, una práctica de extorsión que ha asfixiado a decenas de negocios en la región de Tierra Caliente. Para muchos, ese hecho marcó un punto de quiebre.
🔥 Del trabajo de toda una vida a la tragedia
Vecinos relatan que el negocio no solo representaba su sustento, sino el esfuerzo acumulado de décadas. Tras el incendio, comenzaron a circular versiones que señalan que Miguel habría emprendido una venganza personal contra quienes presuntamente lo extorsionaron.
⚠️ Rumores no confirmados
Las versiones más extremas hablan de hasta 14 presuntos integrantes del CJNG asesinados, sin embargo, ninguna autoridad ha confirmado oficialmente esta cifra ni la participación directa del comerciante en dichos hechos. Las corporaciones de seguridad mantienen hermetismo, mientras el caso alimenta la incertidumbre y el temor entre la población.
🧩 Un reflejo del problema mayor
Más allá de la veracidad de los rumores, el caso ha puesto nuevamente sobre la mesa una realidad persistente: la extorsión sistemática, la impunidad y el abandono de los pequeños comerciantes, quienes muchas veces quedan atrapados entre el crimen organizado y la falta de protección efectiva del Estado.
❗ Llamado a la cautela
Autoridades y especialistas insisten en la importancia de no dar por ciertos hechos no corroborados, y recuerdan que la violencia solo genera más violencia. Mientras tanto, Apatzingán permanece en tensión, esperando respuestas oficiales.





















































